Enfrentarse a un accidente o a un problema de salud sin previo aviso, es posible que el miedo te paralice, evitando que actúes adecuadamente; sin embargo, lo primero que se debe hacer es buscar ayuda. Es vital conocer la gravedad de la emergencia, ya que así podrás saber si es necesario llamar o no a una ambulancia.

La calma es fundamental

Ante estos sucesos es normal que emerja el caos, pero la mejor manera de determinar la gravedad de la situación es evaluar la situación con la mayor calma posible, ya que así podrás entender mejor qué sucede, qué puedes hacer para ayudar y qué es imperativo hacer lo más rápido posible.

El miedo y la desesperación son totalmente normales, pero pensar antes de actuar es fundamental estar calmados.

¿Cuándo llamar una ambulancia?

Una vez que identifiques y entiendas la emergencia la urgencia, llama a una ambulancia si el afectado tiene síntomas como estos:

  • Sangrado constante. Es posible que sea causado por una herida profunda o fractura expuesta.
  • Dolor intenso en el pecho. Puede ser la antesala a un paro cardiaco.
  • Dificultad para respirar
  • Falta de conciencia o desmayo
  • Alergias severas. Puedes notar enrojecimiento en la piel o hinchazón en cara o extremidades.
  • Tras una caída o accidente fuerte. Aunque no se vean, este tipo de incidentes pueden provocar fracturas y lesiones internas que deben atenderse lo más pronto posible.
  • Pérdida de la conciencia, confusión mental o visión borrosa. Estos podrían ser síntomas de alguna cuestión cerebrovascular.
  • Vómito o tos con sangre

Si te encuentras en una situación similar, llama a una ambulancia. Te recordamos que es importante mantener la calma y no hacer ninguna acción que pueda empeorar la situación del paciente.